Versos Spanish José Zorrilla Horóscopo

Spanish poem

Horóscopo

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¿Quién será de los sabios de la tierra el que rumbo señale a su destino? ¿Quién a sus pasos marcará camino por el caos fatal del porvenir?

Al mirar de las fúlgidas estrellas la hermosa multitud, ¿quién osaría de ninguno decir «esa es la mía, esa es la luz que apagaré al morir»?

Nadie: el preciado astrólogo que en vela registrando volúmenes se afana, lo mismo que la estúpida gitana del hondo porvenir penetrará; ya ufano aquél horóscopo lo llame, llámelo ya buena-ventura aquélla, ni él en sus libros, ni en sus rayas ella con el futuro de los hombres da.

En vano aquél con crédula porfía el vaticinio del conjuro indaga, y en vano tienden a la infame maga la abierta mano donde nada ve.

Si en el mágico círculo del sabio o el mapa de la torpe embaucadora un arcano hay recóndito, se ignora; es una historia donde nadie lee.

Si hay una estrella que al mortal arrastra hasta dar en su fin paso tras paso, esa estrella a su vez marchará acaso cruzando los espacios al azar.

Y esa, cual todas las que en medio brillan del azul con sus chispas tachonado, cuando muere el mortal predestinado seguirá su camino sin cesar.

No rasgues para mí tu denso velo, ¡lóbrego porvenir! –Sea cualquiera, quiero ignorar la suerte que me espera y a ciegas quiero hasta mi tumba ir.

No hay para mí ni oráculo ni maga que a rumbo fijo mi existencia fuerce; mi voluntad el vaticinio tuerce y cualquier predicción me hace reír.

De mi tiempo a través marcho sereno sin mirar al futuro, cual pirata que contempla la mar que le arrebata sin curar de su barco a dónde va, y si al cabo borrascas o enemigos le sorprenden en medio de las olas, su destreza los salva y sus pistolas, o el agua amiga panteón le da.

Y esa es mi fe: los sabios de la tierra no detienen mi rumbo ni un momento, seguro voy a la merced del viento cuyo inconstante rumbo seguiré.

Yo, remolcando en mi barquilla débil la indolente fortuna del poeta, sin envidiar el astro del profeta cantando alegre por la mar iré.

Tal vez me alcanzarán en mi camino mil orgullosos barcos más veleros, coronados sus altos masteleros de escudos que el orgullo acumuló; yo los veré pasar de entre las flores que coronen mi mástil, y su gente bogará más veloz, más insolente, no más segura ni feliz que yo.