Spanish poem
II
De la luna de miel el alborozo durando aún y de la boda el ruido, la muerte, de su ser con el destrozo la hundió en la eternidad, no en el olvido.
Lloradla sin contén y sin rebozo, llorad a la mujer que habéis perdido; que no amenguan la prez de Rey tan mozo las lágrimas del Rey tan buen marido.
Mientras su duelo el ánimo os destroce, llorad con vuestro pueblo que la llora, lloradla, Señor Rey Alfonso Doce;
perlas son vuestras lágrimas de ahora, y el pueblo, que su precio reconoce, para vos las recoge y atesora.