Spanish poem
Hosanna
Al derramar su lumbre soberana hoy el radiante sol desde la Sierra, tornando el cielo en pabellón de grana y en alfombra de púrpura la tierra, sonó en el cielo el inmortal Hosanna, y estremecido cuanto el orbe encierra, al eco santo se postró sumiso ante la Hostia que alumbra el paraíso.
¡Gloria al Señor! ¡Hosanna en las alturas al Dios que sobre el Gólgota sangriento, redimiendo al morir las criaturas, su cuerpo les dejó por aliment! ¡Gloria al Señor en cuya fe seguras sus almas tornarán al firmamento, donde se ofrece en celestial comida germen de luz y manantial de vida!
Regocíjate, sí, con santo anhelo Tú deliciosos cármenes despoja de cuanta flor les dió pródigo el cielo, sus capullos balsámicos deshoja, y de fresco tapiz vistiendo el suelo viértelas en Bib-Rambla hoja por hoja, porque velado en sacramento viene quien cielo y tierra en su pulgar mantiene.
¡Hosanna! ¡hosanna! Con eternas flores cogidas de Salem en los jardines, ciñéndose la sien, dignos loores te cantan los ardientes querubines. Esppléndido dosel de mil colores con sus alas le dan los serafines, y el sumo Dios por quien el orbe aliena, le da su trono y a sus pies se asienta.
Eterno Dios cuya palabra sola formó la creación: cuya mirada serena el mar y el alba tornasola, tiéndela piadoso hacia Granada. Alcázar sea de la fe española, y a sombra de tu trono cobijada, guarde, Señor, tu religión segura si te olvida tal vez la edad futura.