Versos Spanish José Zorrilla I (Despuntaba una mañana)

Spanish poem

I (Despuntaba una mañana)

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Despuntaba una mañana de abril, el mes de las flores; de sus vírgenes olores impregnada el aura sana,

esparcía sus aromas de Arlanza por las riberas, perfumando sus praderas, valles, oteros y lomas.

No suele en comarcas tales el mes de abril tan temprano dar con tan pródiga mano capullos primaverales:

mas el año en que esto pasa, temprano en flores y mieses, a los pueblos burgaleses cosechas rindió sin tasa;.

y vieron los africanos de la Castilla fronteros, apuntalar sus graneros á los pueblos castellanos.

Era que ya comenzaban sus pueblos a rehacerse, y por tierras a extenderse que a los árabes ganaban.

Era que ya amanecía el albor de aquella aurora que de la fortuna mora la estrella apagar debía.

Era, en fin, que ya la mano del Dios que humilla y levanta, comenzaba la fe santa a levantar del cristiano.

En la edad pues en que empieza mi cuento, con el risueño albor de un día abrileño (según la historia lo reza)

asumía en su persona la autoridad real suprema don Fernando, en real diadema vuelta la condal corona.

Sancho el Mayor, rey navarro su padre, le dió esta herencia porque gozara existencia par con su aliento bizarro.

El hijo, con la osadía y el valor de él heredados, fué ensanchando sus estados palmo a palmo cada día;

y al burgo ruin dando creces, en donde los fundadores fueron los legisladores de Castilla a un tiempo y jueces,

fué extendiendo los cimientos de una capital cristiana, que a amparo de su ley gana cada año acrecentamientos.

Y es que está ya ardiendo el rayo con que ha de apagar Castilla la luna mora, que aún brilla desde Calpe hasta el Moncayo:

y que se traba y prolonga ya aquella lucha bizarra, que concluyó en la Alpujarra comenzando en Covadonga.

Era, en fin, que ya los soles de siete siglos corrían, que hacer señores debían del mundo a los españoles;

y aquella fe castellana audaz, ignara y grosera, tal vez salvó a Europa entera de ser hoy mahometana.

Por aquel valor salvaje y aquella fe intransigente, que a la ilustración de Oriente jamás rindió vasallaje,

volvió a pasar el Estrecho la raza de Agar vencida, y hoy de la Europa es la vida y la ilustración un hecho.

Bendita, pues, la ignorancia de aquel nuestro fanatismo, que dió a nuestro patriotismo tanta fe, tanta constancia:

y bendito nuestro atraso, que hizo culta y floreciente a Europa, a la árabe gente cerrando de Europa el paso.

Siete siglos nos batimos: siete centurias de glorias, que han llenado las historias con las hazañas que hicimos.

Y de una de estas centurias, gloria de España, a hablar voy, mientras a la España de hoy desgarran sueltas las furias.

Del poeta es la misión: su voz al pueblo dirige cuando al pueblo más aflige alguna desolación.

Hoy, en vez de ser profetas del porvenir desastrado, consuelan con lo pasado a sus pueblos los poetas.

Cual las golondrinas son. que no echan nunca en olvido el muro en que hicieron nido en la pasada estación;

porque siendo hija del cielo la poesía divina, cuando el presente declina tiende ella al pasado el vuelo;

y mirado éste a través del tiempo y de la distancia, cobra vida e importancia y más poético es.

Depurado y desprendido de las mortales miserias, por las sociales lacerias no le vemos ya roído.

Sólo los recuerdos son veneros de poesía: siempre cree de más valía lo perdido el corazón.

Aún imberbe, a mi nación se lo dije, y hoy en día que es cana la barba mía, no he cambiado de opinión.

Política…, ni la tengo ni me podrán convencer de que una es fuerza tener, ni con ninguna me avengo.

Tal vez lo entiendo yo mal : pero mi opinión sería que hiciera la patria mía política nacional.

Mas política de bando ni me place ni la entiendo, y sólo un poeta siendo no tengo ambición de mando.

Basta, pues, de digresiones; yo no sé si es la política quien tiene España raquítica y a cola de las naciones:

mas yo que, sin ambición, versos tan sólo sé hacer, útil tan sólo he de ser con versos a mi nación.

Hice versos a destajo; y fundo mi patriotismo en hacer siempre lo mismo y en vivir de mi trabajo.

Yo sé que los versos son ocupación harto fútil y trabajo casi inútil para el bien de la nación:

mas no supe otro jamás: y a creer no me acomodo que soy apto para todo como piensan hoy los más.

Versos hice y los haré mientras dure mi existencia; me dan pan e independencia, y no sé quién más me dé.

Que solo quien no progresa soy, dirán, y quien no avanza; mas voy con fe y esperanza caminando así a mi huesa;

y al cabo de la jornada, para morir me es igual cama de encajes colgada que paja en el hospital.

Mi patria, cuando en la lid de existencia tal sucumba, me hará justicia en la tumba… Vuelvo a los tiempos del Cid.