Versos Spanish Manuel Bretón de los Herreros Cuando Era Un Pelafustán

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Cuando Era Un Pelafustán

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Cuando era un pelafustán Que mendigaba mi sopa ¡Cuál me estimaba Beltrán! Mas hoy que con viento en popa Por esa mar palaciega Diplomático navega, No me habla Su Señoría. ¿Y no quieres que me ría? Dio gran cena don Clemente Que, aunque insigne majadero, Es gastrónomo excelente Y tiene buen cocinero. Sandeces dijo a millones, Mas la turba de gorrones ¡Con qué fervor le aplaudía! ¿Y no quieres que me ría? El vulgo estúpido piensa Que es Blas un Licurgo, un Tales Porque tiene entre cristales Una librería inmensa. ¡Por vida del Cancerbero! ¡Si no sabe el majadero Ni siquiera ortografía! ¿Y no quieres que me ría? El hijo de don Facundo, Que merecía una leva Por zoquete y vagabundo, En las tertulias se lleva La universal atención Porque baila un rigodón Con destreza y gallardía. ¿Y no quieres que me ría? Sin ser dueño de un ochavo, Sin más talento que un roble, Ni más coraje que un pavo, Blasona don Gil de noble. Dice bien: noble ha nacido. ¡Vaya! Está muy engreído Con su rancia baronía. ¿Y no quieres que me ría? Un tiempo anhelaba Roma No más que pan y circenses: Ópera, aunque no se coma, Piden hoy los matritenses. Sólo al músico se premia; Que es ya en Madrid epidemia De la solfa la manía. ¿Y no quieres que me ría? A su mujer don Alejo Tiene por una Susana, Aunque muda de cortejo Dos veces a la semana; Y si alguno en lo más leve A censurarla se atreve, Sañudo le desafía. ¿Y no quieres que me ría? De cincuenta años Inés Con un mancebo se casa Que ayer cumplió veintitrés. Ridículo amor la abrasa, Y porque es pingüe su dote Piensa con tal monigote Vivir siempre en armonía. ¿Y no quieres que me ría? Él jura amor sempiterno Cuando a Inés vende su mano. ¡Qué fenómeno! El invierno Se casa con el verano. Aún más. Llamándola bella Diz que se casa con ella Por amor y simpatía. ¿Y no quieres que me ría? ¿Y no quieres que me ría? El amigo don Pascual, Que exige de su consorte Eterna fe conyugal, Fruta muy rara en la Corte; El pan y el amor le niega, Y ora al garito se entrega, Ora a torpe mancebía. ¿Y no quieres que me ría? Juró amor en el terrero Doña Isabel a don Bruno: Otro tanto a don Antero Le juró en el desayuno, Y a otros dos en el teatro. Pues la tienen todos cuatro Por incapaz de falsía. ¿Y no quieres que me ría? No sale Juana a la calle Sin que admiren necios mil La elegancia de su talle, Su cabellera gentil. Pues peluca y polisson Se lo trajo un faetón De París el otro día. ¿Y no quieres que me ría? De su amiga Sinforiana Dijo mil pestes Lorenza: Tratola de ruin, villana, Sin talento y sin vergüenza. Vino luego, y la besó Con tanto ahínco, que yo Pensé que se la comía. ¿Y no quieres que me ría? El hijo de un mal barbero Hoy es un grande señor; Por intriga, o por favor, Que averiguarlo no quiero. Ni un cuarto a su padre da; Pero avergonzado está De verle con la bacía. ¿Y no quieres que me ría? El cínico don Trifón, Que viste de lana burda Y duerme en una zahúrda Sobre un ético jergón, Las onzas cuenta a millares; En viñas y en olivares Tiene media Andalucía. ¿Y no quieres que me ría? Mira a aquel momio vejete Tan galán como un Cupido, Tan bailarín y aturdido Como cualquier mozalbete. Aun la quiere echar de potro Con un pie y parte del otro Dentro de la tumba fría. ¿Y no quieres que me ría? Ese maldito usurero, Que ciento por ciento gana, Y por granjear dinero Pondría en venta a su hermana, Reza a san Pedro, a san Juan, A san Cosme, a san Damián,... A toda la letanía. ¿Y no quieres que me ría? ¿Don Luis? ¡Noble caballero! ¡Qué comedido! ¡Qué afable! Mejor sujeto no es dable Hallar en el mundo entero. ¿Sí? Pues, ahí donde le ves, A dos gobiernos o tres Ha servido ya de espía, ¿Y no quieres que me ría? Ya está visto que este mundo Es un continuo sainete. No es filósofo profundo Quien a enmendarlo se meje. Por mi parte así lo entiendo; Y pues a ninguno ofendo, Déjame por vida mía, Deja, Fabio, que me ría.